
Comprar coche de segunda mano en 2026: checklist para no equivocarte antes de pagar
Guía para comprar un coche de segunda mano con más seguridad: qué comprobar en el anuncio, qué pedir a la DGT, cómo revisar el coche, qué debe incluir el contrato y qué cambia si compras a un profesional.

Comprar coche de segunda mano puede ser una forma sensata de ajustar el presupuesto, acceder a un modelo mejor equipado o evitar la espera de un vehículo nuevo. Pero el precio anunciado no basta para decidir: el estado mecánico, el historial administrativo, la documentación y el tipo de vendedor pueden cambiar por completo una operación aparentemente atractiva.
Esta guía reúne los pasos que conviene seguir antes de entregar una señal o firmar un contrato. La idea no es convertir al comprador en mecánico, sino ayudarle a detectar riesgos, hacer las preguntas adecuadas y saber cuándo merece la pena detener la compra.
Antes de ver el coche: filtra el anuncio y calcula el presupuesto real
El primer error al comprar un usado es fijarse solo en el precio. Antes de contactar con el vendedor, compara unidades equivalentes por edad, kilometraje, motor, cambio, acabado y estado aparente. Un coche claramente más barato que otros similares no tiene por qué ser un problema, pero sí requiere una explicación comprobable.
Al presupuesto de compra hay que sumar los gastos inevitables de poner el coche a tu nombre y dejarlo preparado para usarlo. Según el caso, habrá que contar con el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, la tasa de cambio de titularidad, el seguro, una posible puesta a punto y elementos de desgaste que estén cerca de su fin de vida.
- Pregunta desde el principio si el precio incluye impuestos cuando el vendedor es profesional.
- Solicita la matrícula y, si es posible, el número de bastidor antes de desplazarte.
- Pide fotos recientes del interior, los neumáticos, el cuadro con el kilometraje y la documentación que el vendedor pueda compartir de forma segura.
- Desconfía de las prisas para entregar una reserva, de pagos a cuentas de terceros o de explicaciones imprecisas sobre la titularidad.
También conviene elegir bien el tipo de coche según el uso. Un diésel con muchos kilómetros de carretera puede encajar para quien viaja a menudo, mientras que un híbrido convencional suele resultar más lógico para trayectos urbanos y periurbanos. Si estás entre varias tecnologías, puede ayudarte nuestra guía sobre qué coche conviene según el uso: híbrido, híbrido enchufable o eléctrico.
El informe de la DGT: la comprobación que no deberías saltarte
Antes de pagar, solicita al menos el informe reducido de la DGT. Es gratuito y permite comprobar la identificación del vehículo, su fecha de primera matriculación y si existe alguna incidencia que pueda impedir la transferencia o afectar a la circulación.
Si aparece cualquier aviso, o si el importe de la compra hace aconsejable ser especialmente prudente, el siguiente paso es pedir el informe completo. Este puede incluir información administrativa y técnica relevante, como el historial de ITV, kilometraje registrado, número de titulares, cargas, llamadas a revisión pendientes, datos de mantenimiento disponibles y otras incidencias.
Qué incidencias requieren parar y aclarar la operación
- Embargos, precintos o limitaciones de disposición: no son un detalle menor. Deben entenderse y resolverse antes de avanzar, o asumirse expresamente con asesoramiento adecuado.
- Reserva de dominio: puede existir si el coche fue financiado. Mientras no se cancele correctamente, el cambio de titularidad puede no ser posible.
- Baja temporal: el vendedor debe dar de alta el vehículo antes de realizar la transferencia.
- ITV caducada: impide usar el coche con normalidad. No es una razón automática para descartar una unidad, pero sí para valorar costes, desplazamiento en grúa y posibles reparaciones.
- Incoherencias de kilometraje: compara el kilometraje actual con los registros disponibles, facturas y revisiones. Una diferencia sin una explicación documentada justifica abandonar la compra.
El informe no sustituye a una revisión mecánica, pero sí ayuda a evitar comprar un vehículo que no puede transferirse o cuya historia administrativa plantea dudas. Es una comprobación pequeña frente al coste de una mala decisión.

Cómo revisar un coche usado antes de probarlo
Siempre que sea posible, mira el coche con luz natural y sin lluvia. No hace falta encontrar una carrocería perfecta en un vehículo con años y kilómetros, pero hay que diferenciar el desgaste normal de las señales que apuntan a golpes mal reparados, falta de mantenimiento o uso descuidado.
Carrocería, cristales y bajos
- Observa el color desde varios ángulos: diferencias de tono, barniz irregular o holguras entre paneles pueden indicar una reparación previa.
- Revisa paragolpes, aletas, puertas, capó y portón. Los desperfectos pequeños son negociables; una alineación deficiente merece más atención.
- Comprueba que los faros no tengan humedad y que los cristales no presenten impactos relevantes o grietas.
- Si puedes ver los bajos sin riesgo, busca fugas, golpes importantes o corrosión anormal. No te metas debajo del coche sin medios seguros.
Neumáticos, frenos y suspensión
Los cuatro neumáticos cuentan una historia útil. Revisa su estado, su fecha de fabricación y si el desgaste es uniforme. Un desgaste irregular puede apuntar a problemas de alineación, suspensión o dirección. La profundidad mínima legal del dibujo es de 1,6 mm, pero esperar a ese límite para sustituirlos no es una buena señal en un coche que se anuncia como revisado.
Comprueba también si las ruedas montadas coinciden con las medidas autorizadas para el vehículo. Durante la prueba, golpes secos al pasar baches, vibraciones en el volante o una tendencia clara a desviarse pueden justificar una revisión en taller antes de comprometerte.
Interior y equipamiento
El estado del volante, asiento del conductor, pedales y mandos debe ser razonable para el kilometraje declarado. No es una prueba definitiva, pero un desgaste muy superior al esperado merece preguntas.
- Prueba elevalunas, cierre centralizado, climatización, luces, limpiaparabrisas, pantalla, cámara y sensores.
- Abrocha todos los cinturones y revisa que los testigos del cuadro se encienden al dar contacto y se apagan tras arrancar, salvo los que deban permanecer activos.
- Comprueba que hay dos llaves si así se anuncia. Hacer una llave moderna puede ser caro.
- Valora el maletero y las plazas traseras pensando en tu uso real, no solo en una visita de cinco minutos.
La prueba dinámica: qué notar al conducir
No compres un coche sin probarlo salvo que asumas conscientemente ese riesgo. Lo ideal es hacerlo cuando el motor está frío, recorrer ciudad y una vía rápida, y conducirlo tú mismo después de que lo haga el vendedor. Si no tienes experiencia, lleva a alguien de confianza o pide una inspección precompra en un taller independiente.
Durante la prueba, presta atención a la facilidad de arranque, ruidos anómalos, humo visible, respuesta del embrague, suavidad del cambio, dirección, frenada y temperatura de funcionamiento. En un automático, comprueba que no haya tirones fuertes, resbalamiento o retrasos extraños al cambiar de marcha.
Un coche usado no tiene que sentirse nuevo, pero tampoco debe obligarte a normalizar avisos en el cuadro, vibraciones intensas, pérdidas de potencia, olores a combustible o refrigerante, ni ruidos metálicos. Ante cualquier duda relevante, la decisión prudente es llevarlo a un profesional antes de firmar.

Si es híbrido o eléctrico
En un híbrido, híbrido enchufable o eléctrico conviene pedir el historial de mantenimiento y comprobar que carga y circula con normalidad. Si el modelo dispone de un informe de estado de batería emitido por la marca o de una comprobación específica en taller, puede aportar tranquilidad, especialmente en coches con varios años.
No des por hecho que cualquier electrificado tendrá acceso ilimitado a todas las zonas restringidas. La etiqueta depende de su homologación y, antes de comprar, conviene confirmar cuál le corresponde. Nuestra guía sobre la etiqueta DGT y qué significa cada distintivo explica las diferencias principales.
Documentación, contrato y pago: no dejes cabos sueltos
Una vez superadas las comprobaciones, llega la parte administrativa. En una compraventa entre particulares, el contrato por escrito es esencial. Debe identificar correctamente a comprador y vendedor, el vehículo, el precio, la fecha y la hora de firma. Ambas partes deben firmar todas las hojas.
Es recomendable reflejar en el contrato el kilometraje que marca el cuadro, los accesorios incluidos, las cargas o defectos conocidos y cualquier condición pactada. Guarda una copia firmada, el justificante de pago y toda la comunicación relevante. Pagar mediante un medio trazable ofrece más seguridad que entregar efectivo sin constancia.
- Verifica que quien firma como vendedor es el titular o está autorizado para vender.
- No entregues el importe completo hasta tener contrato firmado, documentación comprobada y el coche a tu disposición.
- Evita documentos con espacios en blanco o datos que se completarán después.
- Comprueba que el permiso de circulación y la ficha ITV corresponden exactamente al vehículo.
La transferencia: el comprador tiene 30 días
Después de la firma, el comprador debe realizar el cambio de titularidad en la DGT dentro de los 30 días siguientes. Para ello, antes hay que cumplir con las obligaciones tributarias que correspondan, incluido el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en la comunidad autónoma del comprador cuando la operación sea entre particulares.
No circules dando por hecho que todo está resuelto solo porque tienes las llaves. Asegúrate de que el vehículo tiene ITV vigente y de contratar un seguro antes de utilizarlo. Si la ITV está caducada, no debe circular hasta pasarla; el traslado a la estación deberá hacerse mediante grúa u otro medio autorizado.
Para preparar esa inspección, revisa también nuestra guía sobre cuándo pasar la ITV y cómo evitar un resultado desfavorable.
¿Qué garantía tienes si compras a un particular o a un profesional?
La respuesta cambia según quién venda el coche. Cuando compras a un profesional como consumidor, existe responsabilidad por falta de conformidad. En bienes de segunda mano, se puede pactar un plazo inferior al general de tres años, pero nunca menor de un año desde la entrega. Conviene que el documento de compra indique claramente el plazo pactado y las condiciones de cualquier garantía comercial adicional.
En una compraventa entre particulares no se aplica esa garantía de consumo. Eso no significa que el vendedor quede libre de toda responsabilidad: el Código Civil regula el saneamiento por defectos ocultos en determinadas circunstancias, pero no cubre defectos visibles o conocidos y tiene un plazo de ejercicio limitado. En caso de conflicto, el estado del coche, el contrato, los anuncios, las comunicaciones y una peritación pueden ser determinantes.
Esta explicación es orientativa y no sustituye el asesoramiento de un profesional jurídico. Si el coche tiene un precio elevado, presenta una incidencia documental o incluye condiciones poco claras, es preferible resolverlas antes de pagar.

Checklist final antes de comprar un coche de segunda mano
- He comparado el precio con unidades equivalentes.
- Tengo matrícula y he revisado el informe de la DGT.
- He comprobado que no hay cargas o impedimentos sin resolver.
- He visto el coche con luz natural y he revisado neumáticos, carrocería, interior y equipamiento.
- He realizado una prueba dinámica suficiente o lo ha revisado un taller independiente.
- He verificado ITV, mantenimiento, campañas pendientes y kilometraje disponible.
- Tengo un contrato completo, firmado y sin espacios en blanco.
- Conozco los impuestos, la transferencia y el coste de dejar el coche listo para usar.
- He confirmado el seguro antes de circular.
Un coche de segunda mano bien elegido puede dar muchos años de servicio, pero la compra empieza mucho antes de la firma. Si dudas entre una unidad concreta, cuéntanos qué coche estás valorando y qué te preocupa en los comentarios: intentaremos ayudarte a ordenar las comprobaciones importantes.

Fuentes consultadas: DGT — Comprar un vehículo de segunda mano · DGT — Informe de un vehículo · BOE — Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, artículo 120 · BOE — Código Civil, saneamiento por defectos ocultos
